Cómo encontrar un buen inquilino: 6 consejos para los agentes inmobiliarios

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Conseguir un buen inquilino es fundamental para asegurar que haya una estabilidad durante el contrato de alquiler. Permite a los propietarios evitarse tener que pagar las facturas mientras la casa está vacía y tener que arreglar los daños causados por un comportamiento poco apropiado.

Pero, ¿cuáles son los rasgos de un buen inquilino? O, todavía mejor, ¿qué ha de tener en cuenta un agente inmobiliario en la búsqueda de estas personas? A continuación, te ofrecemos algunos consejos y opiniones al respecto.

¿Qué caracteriza a un buen inquilino?

Un inquilino que se porta bien, un buen vecino, una persona que se comunica correctamente… ¿Qué características tiene un buen inquilino? Hemos elaborado una pequeña lista de las cualidades de un buen inquilino que todo agente inmobiliario debe tener en cuenta.

Está dispuesto a facilitar información

«Si no has hecho nada malo, no tienes nada que esconder» o «saldada la deuda, no hay peligro», puedes elegir tu refrán favorito. El caso es que las personas que no tienen ningún problema en facilitar información sobre sí mismas, su carrera y su historial de vida, tienen todo lo necesario para probar que son inquilinos dignos. Lo que nos lleva a…

Tiene un historial positivo a la hora de alquilar

Sí, es importante mirar al pasado porque un buen inquilino respeta el contrato de alquiler. Esto quiere decir:

  • Pagar el alquiler con puntualidad;
  • Consultar antes de hacer cambios en la propiedad;
  • Avisar al propietario de que un amigo, un familiar o una pareja también va a vivir en la casa; y
  • Comunicar previamente, según lo establecido en el contrato de alquiler, el momento en el que quieren abandonar la vivienda.

Pero sus obligaciones no terminan ahí. También deben respetar a las demás personas que viven en el edificio, encargarse de mantener la limpieza, cuidar de la propiedad como es debido y permitir que el propietario, o los profesionales contratados por él, puedan entrar en la propiedad (acordando una fecha y una hora, por supuesto) cuando sea necesario hacer alguna reparación.

Una persona que haya cumplido todos estos requisitos en sus anteriores alquileres también debería ser un buen inquilino para tu cliente.

No tiene antecedentes penales

Lo ideal es que el inquilino sea alguien que cumpla la ley, sobre todo porque tendrá que respetar un contrato de alquiler, pero también porque hay que asegurarse de que esta persona no es peligrosa para la propiedad o sus vecinos.

Eso sí, cuando se comprueba si hay antecedentes penales, el agente inmobiliario ha de procurar no prejuzgar a la persona ni la situación en la que se ha involucrado.

Algo que hay que considerar es cuándo ocurrió el delito y con qué frecuencia. No cabe duda de que un delito que se cometió hace años y no se ha vuelto a repetir es menos grave que una situación reciente o que se repite constantemente.

Otra cuestión a tener en cuenta es la gravedad del delito: robar un banco es algo mucho más grave que robar una piruleta en una tienda de alimentación cuando era un adolescente, por ejemplo.

En definitiva, lo que se quiere saber es si este comportamiento:

  • Pone en riesgo la propiedad,
  • Pone en riesgo a los vecinos,
  • Pone en riesgo el pago del alquiler por parte del inquilino.

Si tu respuesta es no, no debería haber ninguna razón por la que preocuparse.

No tiene desahucios previos

Los desahucios son un proceso largo y muy caro. La mayoría de las veces, mientras se lleva a cabo el desahucio, el propietario no está recibiendo la renta correctamente e incluso tiene que pagar la representación legal para asegurar que el inquilino sea desalojado de la propiedad. Así que, esta es una situación que hay que evitar.

Si el solicitante para alquilar la propiedad de tu cliente no tiene antecedentes de desahucio, estamos ante un buen punto de partida.

Cuenta con un buen historial crediticio

Si un solicitante ha pagado siempre a tiempo su alquiler, las facturas, las tarjetas de crédito, los gastos de matrícula y otras obligaciones financieras, estos datos constituyen una parte de la respuesta a la pregunta «qué es un buen inquilino».

Se comunica abierta y honestamente con el propietario o el agente inmobiliario

Una de las buenas cualidades del inquilino es la de saber comunicarse abiertamente con el agente inmobiliario o el propietario, avisándoles lo antes posible cuando ocurra algún imprevisto con la vivienda o cuando surja una novedad.

Imagínate que el inquilino no tiene mascotas, por ejemplo. Aunque el contrato le permita hacerlo, es recomendable informar al agente inmobiliario o al propietario si hay un animal viviendo en la casa.

Puede ofrecer garantías al propietario

Los propietarios se preocupan principalmente por dos cosas: por asegurarse de que el inquilino paga el alquiler y cuida bien la propiedad. Un buen inquilino tiene que entender eso y estar dispuesto a dar garantía de su buen comportamiento.

Además de la fianza aportada al principio del contrato de alquiler para cubrir posibles reparaciones futuras cuando el inquilino se mude, un buen inquilino también está dispuesto a negociar otro tipo de garantías financieras para el propietario. Esto lo puede hacer pagando por adelantado algunos meses de alquiler, contratando un seguro de alquiler o presentando un avalista.

Está interesado en un contrato de larga duración

Los inquilinos que se mudan continuamente de una propiedad a otra hacen que los propietarios estén en constante estado de alerta porque siempre están pensando qué pasará la próxima vez que tengan que buscar a alguien que ocupe la propiedad.

Así que, en el mejor de los casos, una de las cualidades de un buen inquilino es que esté interesado en quedarse en la propiedad durante el máximo tiempo posible, para así entablar una relación estable de alquiler y a largo plazo con el propietario y proporcionarle un mayor nivel de seguridad.

Cómo encontrar a un buen inquilino

1. Empieza buscando las solicitudes lo más completas posibles

Un buen inquilino debe estar dispuesto a participar en el proceso de alquiler y facilitar toda la información necesaria sobre sí mismo y los medios para verificarla, mediante enlaces o documentos. Cuanto más completa sea la solicitud, mayor será el interés y la buena disposición por el inmueble.

2. Estudia su comportamiento

Contacta con los anteriores caseros del solicitante y pregunta si la persona cuidaba bien la propiedad, si pagaba el alquiler puntualmente o si tenía algún tipo de problema, tanto con el propietario como con los vecinos. También hay que averiguar de qué manera resolvía los conflictos: ¿era un buen inquilino que estaba dispuesto a cooperar y a encontrar una buena solución para todos, o era difícil de tratar?

También puedes hablar con sus vecinos anteriores, para saber qué opinan sobre la convivencia con el solicitante antes de sacar tus propias conclusiones.

3. Investiga si lo han desahuciado con anterioridad

Infórmate de que no haya habido juicios anteriores por desahucio del inquilino. Y antes de sacar conclusiones, si encuentras alguna, puedes preguntar tanto al propietario anterior como al solicitante.

Si una persona presenta un buen historial con muchos propietarios y un solo desahucio, puede ser que haya habido algún problema puntual, pero no hay ningún motivo que determine su comportamiento como inquilino.

4. Analiza su situación profesional y financiera

Comienza analizando su situación profesional y sus ingresos

Para asegurarte de que el solicitante puede ser un buen inquilino, en términos financieros, puedes pedirle las nóminas anteriores. Así el agente inmobiliario sabrá si tiene unos ingresos estables y acordes con el precio del alquiler.

También debes tener en cuenta que las ciudades tienen políticas diferentes en lo que respecta a la parte de los ingresos que se puede atribuir al alquiler, pues algunos sitios son mucho más asequibles que otros o pueden tener sueldos medios más altos. En las ciudades más caras, es normal que los inquilinos junten sus ingresos con los de sus parejas, amigos o familiares para poder pagar el importe necesario. Por eso, no hay que basarse únicamente en un solo sueldo.

También es posible, especialmente con los inquilinos que se hayan contratado recientemente o que sean autónomos, solicitar la declaración de la renta de los años anteriores. Estos documentos ayudarán al agente inmobiliario a saber cuáles son los ingresos medios anuales y a ver si tienen estabilidad financiera.

Después, audita su puntaje e historial de crédito

Si es posible, intenta averiguar el puntaje de crédito del solicitante: que sea bueno, implica que esta persona paga lo que debe a tiempo y no se endeuda. Comprueba también si el posible inquilino ya tiene otras deudas, como cantidades considerables de fondos, que absorban la mayor parte de sus ingresos, dificultando el pago del alquiler.

De ser necesario, procede a una revisión profesional

Si no estás seguro de la estabilidad profesional de tu posible inquilino, puedes solicitarle una prueba de empleo o incluso revisar sus redes sociales para asegurarte de que trabaja donde dice.

Qué no puede hacer un propietario cuando busca un buen inquilino

En España, está prohibido acosar o discriminar a los inquilinos por motivos como:

  • Raza y color
  • Nacionalidad
  • Género o identidad sexual
  • Discapacidad
  • Religión
  • Estado civil

Por eso, ten cuidado: pide solo la documentación e información que esté relacionada de forma directa con su capacidad de vivir en el sitio que quieras alquilar.

Foto de Maria Ziegler en Unsplash

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