Certificado Energético: qué es y por qué es importante para vender y alquilar

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Desde junio de 2013, las leyes europeas exigen un Certificado de Eficiencia Energética en vigor para vender o alquilar un inmueble, así que tus clientes lo necesitarán. Pero, ¿es buena idea invertir dinero en modificar la vivienda para conseguir una mejor calificación en tu EPC? ¿Hasta qué punto influye en la percepción de tu propiedad? ¡Descúbrelo en este artículo!

¿Qué es el certificado energético?

Un Certificado de Eficiencia Energética no es más que un informe con las características de un inmueble relacionadas con la eficiencia energética. En él se clasifican los inmuebles a través de letras que van de la A a la G, donde la A es un edificio de cero emisiones y la G es el 15% de los que tienen peor rendimiento en cada país. El resto de edificios se distribuyen de forma proporcional entre la B y la F.

Básicamente, lo que hace el Certificado de Eficiencia Energética es:

  • Indica el nivel de energía que necesita un inmueble (el grado de eficiencia energética)
  • El coste energético medio
  • Formas de reducir el consumo de energía
  • Cómo mejorar la vivienda para mejorar su rendimiento

En él se tratan los sistemas de iluminación o calefacción, el aislamiento térmico, los electrodomésticos y otras mejoras que se pueden introducir en el inmueble, siempre de forma sencilla.

Un inmueble de alta calificación supone para el comprador confort térmico, menos gastos en energía y una vida más sostenible.

Para toda Europa, este sistema ha sido una forma muy sencilla de clasificar los edificios, que se adapta a la realidad de cada país y que permite a los compradores e inversores utilizar el mismo lenguaje independientemente de su nacionalidad. El EPC también ofrece a los gobiernos información sobre sus edificios, para que puedan desarrollar medidas que garanticen una mayor eficiencia energética en todos los países. 

¿Cuánto tiempo es válido un certificado de eficiencia energética?

Todos los certificados energéticos tienen una validez de 10 años y deben actualizarse en caso de que el inmueble vuelva al mercado.

Quién hace el certificado de eficiencia energética

Para conseguir un certificado energético, el cliente tendrá que contactar con un técnico cualificado y solicitar que visite la vivienda para medir el consumo de energía y revisar la instalación eléctrica para elaborar un informe.

¿Por qué es importante el certificado energético a la hora de alquilar o vender un inmueble?

Una vez comprendidos cuáles son los gastos y los trámites para conseguir un certificado de eficiencia energética de una vivienda, toca saber si tus clientes deberían solicitarlo, ¿no? Analicemos por qué es tan importante esta documentación.

Una gran variedad térmica durante el año

La mayoría de los países europeos sufren bajas temperaturas durante los meses de invierno, alcanzando los 0ºC o hasta valores negativos. En cambio, en verano, en estos mismos países hay días en los que las temperaturas alcanzan los 30ºC como mínimo.

Esta amplia variedad de sensaciones térmicas a lo largo del año puede provocar un gran malestar a un inquilino o comprador si la propiedad no está protegida correctamente contra las adversidades climáticas. Por eso, hacer cambios en tu propiedad y garantizar una buena calificación puede ser lo que marque la diferencia a la hora de atraer a los compradores.

El cambio climático y el precio de la energía

El cambio climático es un tema cada vez más urgente, que ya afecta a las poblaciones de todo el mundo. Con inviernos y veranos cada vez más intensos, es normal que los compradores busquen un inmueble que les proteja de las situaciones térmicas extremas.

Otra cuestión es que la crisis climática afecta a la accesibilidad de la energía, encareciendo su precio y provocando pobreza energética en algunos países. Actualizar una propiedad para que sea más eficiente desde el punto de vista energético y contar con un certificado energético que lo demuestre puede facilitar a tu cliente la venta del inmueble, al reducir la vulnerabilidad de los compradores ante las variaciones del precio energético.

La nueva competencia

La UE ha modificado su legislación energética y climática para reducir las emisiones de CO2 en un 55%, uno de los muchos pasos para cumplir sus objetivos de sostenibilidad para 2030, ajustándose al Acuerdo de París y al objetivo de neutralidad de carbono para 2050.

¿Sabes quién es el principal consumidor de energía de la UE y uno de los mayores productores de dióxido de carbono? Los edificios. Tanto la construcción, como el uso, la renovación y la demolición de los edificios suponen el 40% de todo el consumo de energía en Europa y el 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por eso es inevitable que este tema llegue al sector inmobiliario. Según el Plan del Objetivo Climático de la UE, las emisiones directas procedentes de los edificios deberán disminuir entre un 80 y un 89% hasta 2040.

Además, las Normas de Rendimiento Mínimo Estandarizado de la Unión Europea señalaron que para 2030 los edificios residenciales tendrán que ser rehabilitados, pasando de un nivel G a un nivel F, como mínimo, y para 2033 a un nivel E. En cuanto a los edificios públicos y no residenciales, deberán ser renovados y reformados hasta alcanzar al menos el nivel F de eficiencia energética como muy tarde en 2027, y hasta el nivel E en 2030. Efectivamente: estos plazos están a la vuelta de la esquina.

Respecto a los edificios nuevos, para cumplir las leyes gubernamentales y garantizar que las empresas se ajusten a las normas europeas de ESG, se están construyendo muchos pensando en el ahorro energético. Algunos son, de hecho, edificios de energía cero.

Vale, pero ¿qué supone esto para mi cliente?, te preguntarás. Quiere decir que la propiedad de tu cliente competirá con casas y apartamentos energéticamente eficientes y, si no se actualiza en ese sentido, perderá posibles compradores. Es el momento de aprovechar los incentivos gubernamentales de renovación y conseguir el certificado energético.

Un valor añadido para los edificios antiguos

Por algo se conoce a Europa como el Viejo Continente: los edificios centenarios son parte importante de la arquitectura que hace que todos los países sean únicos. Pero esta tradición conlleva un precio, claro está: técnicas de construcción anticuadas que necesitan reparaciones y mejoras.

Por eso, cuando un posible comprador ve un edificio antiguo, lleno de historia y tradición, preparado para vivir con su familia, le es difícil rechazar la oferta. Pero también ocurre lo contrario: si la propiedad no está acondicionada para ser eficiente desde el punto de vista energético y térmico, se puede convertir en una razón para no comprar, ya que las reformas no solo son caras, sino que también llevan mucho tiempo.

De esta forma, tener un certificado de eficiencia energética se puede convertir en un valor añadido para tu propiedad: actualizando la vivienda y con un certificado que lo demuestre, ofreces a los posibles compradores el encanto de lo antiguo y la comodidad de lo nuevo.

Y por último, explícale a tu cliente que no todas las mejoras de eficiencia energética precisan de una gran inversión o de grandes reformas: algunas son fáciles de hacer y muy rentables. Siempre se puede empezar por lo que se puede hacer inmediatamente y pasar a realizar modificaciones más importantes cuando se comprenda el valor que aporta un buen certificado energético.

Foto de Erik Mclean en Unsplash

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